Fumigación

¿Qué es el Saneamiento Ambiental?

Al conjunto de procesos destinados a mejorar las condiciones del entorno social para salvaguardar la salud de las personas se le llama saneamiento ambiental. Preservando la integridad del medioambiente, el saneamiento periódico garantiza calidad de vida y nos aleja de la posibilidad de sufrir enfermedades como consecuencia del descuido. Etimológicamente, el verbo sanear responde a la necesidad de subsanar, arreglar o recuperar algo.

El Estado peruano promueve políticas de saneamiento especialmente en zonas proclives a sufrir cualquier impacto ambiental negativo por diversas razones. Las instancias responsables son el Ministerio de Salud (Minsa) y la OEFA (Organización de Evaluación y Fiscalización Ambiental), un organismo adscrito al Ministerio del Ambiente en el Perú. A su vez, la OEFA es el agente rector del Sistema Nacional de Evaluación y Fiscalización Ambiental (Sinefa). “Cumplimos una función normativa y supervisora con las Entidades de Fiscalización Ambiental (EFA) de ámbito nacional, regional o local”, reza la página oficial del Gobierno peruano sobre la OEFA. Las funciones directas de la OEFA son vigilar si hay incumplimientos a la normativa ambiental, imponer medidas administrativas establecidas en la regulación ambiental y dar sanciones por compromisos ambientales irresueltos en contratos de concesión.

¿Quieres saber más? Aquí, en el blog oficial de Cofusa, te explicaremos a detalle todo sobre la importancia y finalidad del saneamiento ambiental en Perú.

¿Qué aspectos incluye el saneamiento ambiental en el Perú?

En el Perú, las políticas públicas incluyen varios aspectos a tomar en cuenta cuando se habla de saneamiento ambiental:

  1. Abastecimiento de agua potable. Se debe garantizar que todas las personas tengan libre acceso continuo al agua potable, tanto para beber, cocinar, asearse o cualquier tarea doméstica que lo requiera. Para conseguirla, hay que efectuar trabajos de captación de fuentes (ríos, pozos o manantiales), tratar el agua para eliminar microorganismos o sustancias nocivas y distribuir correctamente el agua a través de tuberías en cada hogar. Si se descuida este punto, las personas corren el riesgo de enfermarse de hepatitis o el cólera, además de sufrir diarreas constantes.
  2. Sistema de aguas residuales. Se refiere a la recolección de aguas usadas en hogares, industrias o comercios antes de devolverlas al medioambiente. Para conseguirlo, hay que construir sistemas eficientes de alcantarillado, plantas de tratamiento de aguas residuales y mecanismos de vertidos controlados. El mal manejo de los sistemas de aguas residuales trae como consecuencia la contaminación de fuentes importantes del líquido elemento, por ejemplo, ríos y acuíferos.
  3. Manejo de residuos sólidos. Es importante recolectar, transportar y tratar la basura, separando residuos orgánicos de inorgánicos. Entre a tallar el reciclaje o la reutilización de materiales para reducir impactos ambientales. La acumulación de basura genera olores desagradables, atrae plagas y contamina el suelo y el agua.
  4. Control de plagas. Se desea evitar la multiplicación de animales que transmiten enfermedades. Estamos hablando de los mosquitos, roedores, cucarachas y moscas. En el caso de los mosquitos, estos son la principal fuente de contagio del dengue, el zika y la malaria. El dengue, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, es una enfermedad viral con una ocurrencia periódica en el Perú. El dengue grave puede ocasionar sangrado, shock o, incluso, la muerte. El zika, por su parte, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es una enfermedad diferenciada por la aparición de sarpullido, prurito, conjuntivitis, mialgia y fiebre alta. Desde 1947, se ha hallado principalmente en África y ha generado brotes pequeños también en Asia. Por último, la malaria, conocida también como paludismo, causada por un parásito ante la picadura de un mosquito, produce escalofríos, dolor abdominal, vómitos y dificultad respiratoria.

Los roedores no se quedan atrás. Un mal control de su población causa leptospirosis, infección transmitida por sus orines. En los casos más graves, la leptospirosis se manifiesta con piel y ojos amarillentos, y daño renal. Como ciudad costera, Lima se considera una zona susceptible a brotes luego de lluvias intensas.

Las cucarachas y moscas, finalmente, se asocian a la aparición repentina de diarreas y otras infecciones.

Por eso, se busca siempre fumigar mediante campañas de limpieza y controlar los criaderos, un servicio que ofrece Confisa, tu empresa de confianza.

  • Educación sanitaria. Se promueve que las personas tomen consciencia sobre la trascendencia del saneamiento en la sociedad. Para ello, existen campañas para lavarse correctamente las manos (sobre todo se hizo evidente durante el 2020, en la pandemia del coronavirus) y cursos integrales en escuelas nacionales. A ellos se suma la instalación de baños públicos en eventos masivos como conciertos, ferias del libro o exposiciones.
  • Control de inundaciones. El Perú no está exento de este tipo de desastres. Mantener la infraestructura cada cierto tiempo evitar que la lluvia se acumula en zonas urbanas. Es importante, revisar canaletas y alcantarillas. Asimismo, hay que controlar posibles deslizamientos en lugares donde el suelo es inestable, como en las laderas de los ríos o distritos bajo riesgos inminentes.

¿Cuáles son las sanciones actuales del Gobierno peruano con respecto a un mal manejo del saneamiento ambiental?

En el Perú, como lo mencionamos líneas atrás, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) es la entidad que supervisa y sanciona infracciones vinculadas a malas prácticas de saneamiento ambiental. Según su gravedad, estas sanciones se tipifican en leve, grave y muy grave. Su determinación debe fundamentarse en el grado de afectación a la salud y medioambiente, la potencialidad o certeza de daño, y la extensión de sus efectos. Eso se cita en el Artículo 19° de la ley del Sinefa.

A continuación, el blog oficial de Confisa te alcanza algunas de las infracciones:

  1. Infracciones leves. De acuerdo con información del diario El Peruano, el hecho de que el titular de infraestructura no suscriba el manifiesto de residuos sólidos o no lo conserve durante cinco años seguidos desencadenará que la conducta sea calificada como infracción leve. Se sancionará con una amonestación o multa de hasta 10 UIT. Una Unidad Impositiva Tributaria asciende a S/ 5 350. No contar con un registro de incidencias también se amonesta o se multa con hasta 10 UIT. No contar con un plan de saneamiento de acuerdo con las operaciones o prescindir de un ingeniero sanitario o un profesional especializado en residuos también recibiría esa multa.
  2. Infracciones graves. En cuanto al manejo de residuos sólidos, es considerado grave no contar con una póliza de seguro que cubra daños al ambiente o contra terceros. Ello se sanciona con una multa de hasta 600 UIT, es decir, S/ 3 210 000. Asimismo, es considerada una falta grave el utilizar la infraestructura para fines de crianza de animales, vivienda o quema de residuos sólidos. De igual modo, se considera grave superar la capacidad operativa de centros de acopio de residuos municipales y no cumplir con las condiciones mínimas exigibles. Tampoco se puede almacenar residuos en plantas de transferencia o vehículos involucrados en el proceso por más de 12 horas. Esa última conducta se sanciona con 500 UIT. Realizar actividades distintas a las de acondicionamiento de residuos sólidos inorgánicos no peligrosos también recibiría una multa de 600 UIT.
  3. Infracciones muy graves. Es considerado muy grave el hecho de no impedir emisiones, vertimiento, ruido o vibraciones en los procesos de manejo de residuos que ocasionen daños al medioambiente. La multa asciende a 1400 UIT, es decir, S/ 7 490 000. Del mismo modo, está calificado como muy grave realizar operaciones de manejo de residuos en lugares no autorizados, llevar a cabo la disposición final proveniente de desmantelamientos de residuos de aparatos electrónicos en lugares no autorizados y segregar residuos sólidos en áreas de rellenos de seguridad donde se haga la disposición final de los mismos.

Saneamiento de agua potable en el Perú: ¿vamos por buen camino?

Pese a que el Perú figura en la lista de los 10 países con mayores reservas de agua potable en el mundo, el líquido elemento no llega a todos los habitantes por deficiencias en sus sistemas. Según el informe Anual del Servicio de Aguas de Lima del 2022, en la capital, con una población de casi nueve millones de habitantes, el 93% cuenta con agua potable. Sin embargo, de una producción anual de 700 millones de m3 de agua potable, unos 175 millones de m3 no se facturan a causa de conexiones clandestinas o filtraciones de tuberías. Casi 600 000 habitantes no tienen acceso al agua potable y casi un millón vierten residuos en el medioambiente.

Con datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), se sabe que en zonas rurales la cobertura de agua potable solo alcanza el 70%, aparte de que, en la mayoría de las oportunidades, no hay un tratamiento adecuado del elemento vital. En el Perú, el agua proviene de ríos, lagos andinos, acuíferos y plantas de tratamiento de agua cruda. Posteriormente son tratadas para eliminar contaminantes biológicos y volverlas aptas para el consumo o uso humano.

El proceso de potabilización empieza con la captación del agua desde la fuente principal. El segundo paso es agregar químicos para agrupar partículas contaminantes, que se asientan en el fondo de los tanques designados para la potabilización. Luego, el líquido vital pasa por un proceso de filtración a través de arena, grava o carbón. Así se remueven las impurezas. Para la desinfección, se aplica cloro, ozono o luz UV. La luz UV elimina parásitos, virus y bacterias. Finalmente, el agua se distribuye mediante tuberías.

Después de usarse el agua, viene el tratamiento de los residuos. Primero, las empresas retiran sólidos grandes como basura, arena y grasas. También se utilizan bacterias para descomponer material orgánico. Finalmente, se aplica el plan de desinfección. El agua tratada se destina al riego agrícola, procesos industriales, recarga de acuíferos y al uso doméstico no potable, por ejemplo, en inodoros. El Perú enfrenta el reto de controlar mejor la contaminación de fuentes de agua. Además, no se invierte lo suficiente en el mantenimiento de las plantas y la educación sobre el uso responsable del agua no se ha difundido a gran escala por las escuelas.

¿Qué es el Plan Nacional de Saneamiento?

El Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento aprobó, mediante una resolución, el Plan Nacional de Saneamiento 2022-2026. El Gobierno del Perú explica: “Incluye objetivos estratégicos, objetivos específicos, líneas de acción y metas para cada uno de los seis ejes de la política nacional, y presenta la programación de inversiones y el planeamiento financiero para el horizonte de evaluación”. Cabe resaltar que este importante documento fue elaborado con el apoyo de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional para enfrentar el cambio climático y las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El plan busca reconocer el acceso universal a los servicios de saneamiento y su gestión segura, invertir recursos de manera eficiente, perfeccionar estrategias, reivindicar la idea de que el capital humano es el principal propulsor de servicios de calidad y monitorear evoluciones que permiten adoptar medidas en caso de que los objetivos se desvíen.

¿Cuáles son los ministerios en el Perú comprometidos en el sector del saneamiento ambiental?

Si bien se han mencionado algunos ministerios con competencias en saneamiento en este blog, Cofusa te comparte la información completa a continuación:

  1. Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. A través de la ANA, la Autoridad Nacional del Agua, la cartera de desarrollo agrario es la responsable de las autorizaciones para el uso del líquido vital y vertimientos.
  2. Ministerio del Ambiente. Ejerce rectoría en la conservación, recuperación y uso sostenible de los ecosistemas.
  3. Ministerio de Economía y Finanzas. Por medio de la asignación del presupuesto fiscal, ejecuta decisiones sobre financiamiento público y la participación del sector privado en el saneamiento a través de ProInversión.
  4. Ministerio de Salud. Mediante Digesa, el Minsa vigila el cumplimiento de los parámetros de la calidad del agua para el consumo humano.
  5. Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social. Con el programa Agua Más, repone los activos de los sistemas del agua rural.
  6. Ministerio de Educación. Incorpora el saneamiento ambiental en la malla curricular escolar. Asegura servicios básicos en centros educativos.
  7. Ministerio de la Producción. Se encarga de las industrias que impactan los servicios de saneamiento.

Ahora ya sabes más sobre saneamiento ambiental en el Perú. Comparte este blog de Cofusa y recomiéndalo a tus amigos.